3 (malos) hábitos que te impiden organizarte

{foto by Rubbermaid}

Cuando se trata de la organización de la casa, existen algunos hábitos que nos impiden avanzar a pesar de tener la clara intención de hacerlo. No me refiero a la falta de tiempo, de espacio o de dinero, las cuales muchas veces utilizamos como excusas. Me refiero a aquellos hábitos o actitudes que, sin darnos cuenta, nos impiden avanzar hacia una mejor organización.


1. Te pierdes en los detalles.

¿Sueles perderte en los detalles en vez de concentrarte en la tarea principal? Es muy frecuente que esto ocurra cuando organizamos papeles y documentos. Por ejemplo, tenemos 30 minutos para organizar una caja con diferentes documentos. Hay muchas personas que, en vez de enfocarse en clasificar rápidamente los papeles en diferentes carpetas, se distraen revisando cada recibo, leyendo cada contrato y contemplando cada documento con gran detalle. Es evidente que no van a poder cumplir con su objetivo. Al menos, no en 30 minutos. Y se quedan con la idea de que organizar es una tarea que lleva demasiado tiempo.



2. Tienes un excesivo apego por los objetos.

¿Te cuesta deshacerte de las cosas aunque no las uses desde hace mucho tiempo o aunque ya no sirvan? Conozco personas que les resulta imposible escoger entre 2 viejas sartenes. He escuchado frases increíbles como "No puedo, es como que me pidas que elija entre 2 hijos". Personalmente, a la hora de organizar y evaluar qué cosas conservar y cuáles no, trato de ser lo más objetiva posible. Es conveniente olvidarse de la parte afectiva y concentrarse principalmente en las características de los objetos, nuestras necesidades y la utilidad que les vamos a dar.



3. Quieres abarcar demasiado.

¿Estás siempre esperando el momento oportuno para hacer una limpieza general y convertir tu casa en el reino de la organización? Ese momento nunca llega. Porque es muy difícil disponer de un día entero para poner toda la cocina en orden. Pero seguramente tengas 15 minutos para organizar un estante, una gaveta o una pequeña parte de la misma. ¿Qué tal dar un pequeño primer paso hoy? 


¡Ten cuidado! Estos hábitos son verdaderos obstáculos para mantener una casa organizada. ¿Te identificas con alguno de ellos?

Exceso de golosinas en casa: ¿qué hacer?



Mi hijo regresa de cada fiesta de cumpleaños con una bolsita llena de caramelos y chupetines. Como premio en el colegio, varias veces, recibe golosinas. En las tiendas suelen regalarle algún dulce. 

Consecuencia: una lata llena con una gran variedad de golosinas de diferentes colores y sabores. 

¿Qué hacemos con ellas? 

En casa no comemos golosinas, así que preferimos darles otros usos. Por ejemplo:  

1. Utilizarlas como un juguete más.
Mi hijo siempre las ha usado para jugar. Dependiendo de la etapa, las clasificamos por colores, las usamos para aprender a contar, para cargar trenes o camiones, para jugar a los vendedores... 



2. Repartirlas en Halloween.
El año pasado salimos, lata en mano, a la puerta de casa y entregamos golosinas a cada niño disfrazado.

3. Ofrecerlas a nuestros invitados.
Una copa con golosinas en el living puede ser una agradable bienvenida para grandes o pequeños invitados. 


4. Convertirlas en souvenirs de fin de curso.
El último día de clases mi niño colocó los caramelos en pequeñas bolsitas que luego repartió entre cada uno de sus compañeros de curso. Fue un bonito detalle y una excelente forma de vaciar la lata (al menos durante algunas semanas). 


5. Usarlas como sorpresitas o en la piñata de cumpleaños.
No es una idea que me agrade, ya que no suelo incluir golosinas en los cumpleaños infantiles, pero quizás a ti te resulte práctica. 

Estoy segura que en tu casa también hay un exceso de golosinas. ¿Cómo lo manejas?

Pizza rústica: rápida, fácil y rica


Podría llamarle pizza rápida o pizza de pan; pero preferí denominarla pizza rústica. Es tan rica, como fácil y rápida. En poco tiempo y con pocos ingredientes puedes preparar una cena estupenda:
1. Cortas al medio un pan flauta.
2. Colocas las mitades en una asadera aceitada.
3. Le pones por encima salsa de pizza y, si te apetece, un poco más de orégano.
4. Lo llevas a horno caliente unos minutos (hasta que la corteza del pan esté crocante).
5. Le pones la mozzarella por encima y unos minutos más de horno hasta que se derrita.


Sencillamente... ¡una delicia!