Regalos para niños: menos es más

Ayer la cajera del supermercado le preguntó a mi hijo de 2 años qué le había dejado Papá Noel. Él, sin dudarlo, respondió inmediatamente "una pelota". Me sentí terriblemente satisfecha de que recordara, un mes después, cuál había sido el regalo de Navidad.

Mi gran satisfacción se debe a que el 7 de enero pregunté a varios niños mayores qué les habían traído los Reyes Magos y recibí una respuesta que no esperaba: "No me acuerdo". ¿Cómo podían no acordarse de lo que habían recibido (supuestamente con mucha ilusión) un día antes.

¿Será porque reciben tantos regalos que no valoran particularmente ninguno? ¿O será que solemos regalarles lo que los padres creemos que les gusta a los niños?

Afortunadamente, estas 2 preguntas me las hice antes de las fiestas y tomé 2 decisiones importantes:

Decisión 1: Papá Noel y los Reyes dejarían solo un regalo para mi niño en casa.

Decisión 2: Sería, dentro de lo posible, algo que el pequeño realmente quisiera.

Con estas decisiones pretendía evitar que mi casa se convirtiera (sumando regalos de tíos y abuelos) en una juguetería, donde los niños ven tantas cosas que no saben con cuál quedarse. Y también suponía que, de esta manera, disfrutaría mucho más su regalo.

Así que, a pesar de que él ya tenía varias pelotas de distintos tamaños y colores, respeté su decisión y no traté de convencerlo de que sería mejor pedir otra cosa, ni darle más opciones.

Como cada vez que tomamos decisiones diferentes a la mayoría, no fue fácil mantenerlas. A cada momento aparecían diálogos como:

- ¿Qué le va a traer Papá Noel?
- Una pelota.
- ¿Solamente eso?
- Sí, es lo que él quiere.

También aparecieron, en la tienda, dudas y tentaciones de último momento. Pero una y otra vez me repetía a mi misma: "solo un regalo". En ese momento creía estar haciendo lo correcto; pero ahora estoy segura. Y no hay nada mejor para una mamá que comprobar que las decisiones que ha tomado son las correctas, ¿o no?

Foto: Flickr (Tyler)

6 estrategias para optimizar tu tiempo on line

Las mamás con niños pequeños sabemos lo difícil que es disponer de un momento de tranquilidad para dedicar a otras tareas que no sean atender la casa o los niños.

Por eso, cuando tenemos 10 minutos para sentarnos frente al ordenador queremos hacer todo: chequear mails, participar en las redes sociales como Facebook o Twitter, leer blogs, webs, e-books... En el caso de las mamás blogueras, a todo esto se suma: escribir posts, publicarlos, leer comentarios, responderlos, revisar las estadísticas, suscriptores, seguidores, etc, etc.

Es maravilloso contar con tantos medios para conectarse y poder aprender de otras mamás. Pero, a menudo, no aprovechamos esa posibilidad porque desperdiciamos los pocos minutos que tenemos en tareas innecesarias, que podríamos realizar en forma más efectiva o que nos distraen de la tarea más importante.

Detesto levantarme de la silla con la sensación de que he desperdiciado el tiempo; e imagino que a ti te ocurre lo mismo. Por eso me gustaría compartir algunas de las decisiones que me han ayudado a optimizar mi tiempo on line:

1. Centralizar todas las cuentas de correo.

Si tienes varias direcciones de e-mail, lo mejor que puedes hacer es centralizarlas a todas en un solo lugar. Ahorrarás muchísimo tiempo.


2. Cancelar suscripciones.

Hasta hace muy poco tiempo recibía diariamente decenas de mails con boletines y actualizaciones de blogs en los cuales estaba registrada. Nunca tenía tiempo para leerlos a todos y generalmente los eliminaba sin siquiera abrirlos. Para terminar con esa frustración, una de las primeras medidas que tomé fue cancelar muchas de las suscripciones. Durante un mes, cada vez que recibía un mail me preguntaba si realmente estaba interesada en ese blog. En la mayoría de los casos la respuesta era "no", así que simplemente cancelaba la suscripción. En los más interesantes decidí suscribirme vía RSS. De esta forma me mantendría al tanto de los últimos contenidos sin recargar mi bandeja de entrada.




3. Escribir en el Bloc de notas.

Sustituir el .doc por el .txt fue un gran avance. Al utilizar Word me distraía con todas las opciones de diseño, colores, estilos y tamaños. Para evitar estas distracciones y centrarme en escribir comencé a utilizar el bloc de notas. No me ofrece todas aquellas opciones, pero me permite enfocarme en lo realmente importante: el contenido del post.


4. Utilizar RSS.

El lector de noticias chequea automáticamente todos los sitios en los cuales estás registrado y te muestra los nuevos contenidos. Además de ahorrar lugar en mi bandeja de entrada, ahorro mucho tiempo, ya que me posibilita estar al tanto de los últimos artículos y noticias sin tener que navegar por cada sitio web para ver sus actualizaciones.


5. No moderar comentarios.

Moderar los comentarios de los lectores me había parecido la mejor opción desde que comencé el blog. Sin embargo, cuando nos fuimos de vacaciones decidí cambiar la configuración para permitir que, durante esa semana, los comentarios se publicaran automáticamente. Fue una de las mejores decisiones que he tomado porque me permitió liberarme de la obligación de estar pendiente diariamente de los mails para autorizar la publicación de cada comentario.


6. Desconectar de Facebook y Twitter.

Estar conectada en forma permanente a Facebook o Twitter era una constante fuente de distracción. No lograba concentrarme realmente en ninguna tarea porque estaba pendiente de las últimas noticias, mensajes o comentarios. La mejor estrategia que he encontrado es conectarme únicamente cuando mi intención es participar en las redes sociales.


Comparte tus estrategias. ¿Cómo haces para optimizar tu tiempo on line?

Foto: Flickr (BC Pangie y Daniele Proietti)

Mi colección de trucos para el hogar

Este blog comenzó, oficialmente, en marzo de 2010. Sin embargo, la primera versión se remonta a 1990 (sí, 20 años antes), cuando comencé mi colección de trucos para el hogar.

Cada vez que miraba revistas, recortaba ideas y consejos para el cuidado de la casa, los clasificaba por temas (quitar manchas, planchar, cuidar las plantas, limpiar, cocinar, etc.) y los pegaba en hojas que luego uniría en una especie de "Manual del Ama de Casa". Por supuesto que nunca logré completarlo, pero aún conservo todos los consejos perfectamente organizados en una caja.

Allí puedo encontrar decenas de trucos como:

- Hornallas siempre brillantes.
- Planche con facilidad y rapidez.
- ¿Cómo saber si una prenda destiñe?
- Recicle la pizza que sobró del día anterior.
- Baño limpio en tiempo record.
- Espejos siempre impecables.
- Devuélvale el brillo a su pelo.
- Conserve las yemas bien frescas.

Este blog ha sido, sin proponérmelo, una forma de reciclar mi colección de trucos para el hogar, una continuación de la misma, en un formato diferente. ¿Tienes alguna colección que conserves con cariño o que mantengas hasta el día de hoy?

El arte de agregar huevos

Imagínate que estás preparando una torta. Ya tienes la mezcla de azúcar con la manteca o el aceite. Agregas el huevo y... ¡ahhh, estaba en mal estado! No queda más remedio que tirar todo y comenzar de nuevo. Un desperdicio de tiempo e ingredientes.

Para evitar estos disgustos, cada vez que una receta indique "agregue un huevo" nunca lo hagas directamente. Colócalo primero en otro recipiente, y una vez que compruebes que está en buen estado lo mezclas con el resto de los ingredientes.

Foto: Flickr (Natalia)

Mi menú semanal

A la hora de planificar el menú semanal mi consigna es hacerlo simple. Nada de preparaciones complicadas, nada de pasar muchas horas en la cocina y (casi) nada de comida comprada.

Almuerzos

Me concentro primeramente en el almuerzo, que es nuestra principal comida del día. Tengo definido para cada día un alimento básico (carne roja, pollo, pescado o pasta); y según el tiempo y las ganas que tenga cada semana para dedicar a la cocina voy variando recetas e ingredientes.

Aquí tienes, a modo de ejemplo, mi menú de la semana pasada:

Lunes y martes
Alimento básico: carne roja.
Ejemplo: pastel de carne con ensalada.

El almuerzo es el mismo para lunes y martes. Para no cocinar los primeros días de la semana, el domingo preparo una comida que sea suficiente para los 2 días.

Miércoles
Alimento básico: pescado.
Ejemplo: torta de atún con ensalada.

La torta de atún puedo prepararla el fin de semana (o el martes en la noche) y guardarla en el freezer.


Jueves
Alimento básico: pasta.
Ejemplo: tirabuzones con verduras salteadas.

Las verduras salteadas las preparo en el momento, igual que las ensaladas.

Viernes
Alimento básico: sobrantes
Ejemplo: ensalada de arroz, lentejas, tomate, lechuga, zanahoria y huevo duro.

El último día de la semana laboral utilizo o reciclo sobrantes de días anteriores o comidas preparadas que tengo en el freezer.

Sábado
Alimento básico: pollo
Ejemplo: milanesas de pollo al horno con ensalada.

Las milanesas son caseras. Las preparo el domingo y las conservo en el freezer. El sábado van directamente al horno.

Domingo
Alimento básico: pasta.
Ejemplo: ravioles de ricota con salsa de tomate.

Siempre tenemos en el freezer ravioles congelados, así como también salsa de tomate. Cuando queremos comer otro tipo de pasta rellena la compramos fresca.

Cenas

Nuestras cenas son livianas, poco elaboradas. Raramente cocinamos en la noche. Cuando lo hacemos es para dejar la comida lista para el día siguiente.

El sábado, como seguramente ya lo sabes, es el día de pizza casera. El resto de la semana cenamos algo sencillo como:

- huevos revueltos.
- yogur con cereales y fruta.
- bruschetta.
- pan con hummus o salsas.
- sándwiches diversos.

Para poder preparar estas cenas rápidas debo asegurarme de tener siempre en casa algunos de los siguientes alimentos: pan, leche, yogur, cereales, frutas, queso, huevos, jamón o panceta...

Hay muchísimas formas de planificar el menú familiar. Sin embargo, esta se ajusta perfectamente a nuestros hábitos, costumbres y horarios. Es estructurado, sin dejar de ser flexible. Para nosotros, de momento, es el plan de menú ideal.

Foto: Flickr (katbaro y LizRockey)

Torta básica de un huevo

En tu recetario no puede faltar la receta de una torta casera fácil, rica y económica. ¿Aun no tienes una? No te preocupes, puedes usar la mía:

Ingredientes:
1 taza de azúcar
10 cucharadas de aceite
1 huevo
2 tazas de harina
3 cucharaditas de polvo de hornear
1 pizca de sal
1 taza de leche
1 cucharadita de esencia de vainilla

Pasos:
1. Mezclar en un bol el azúcar y el aceite.
2. Agregar el huevo y mezclar con una cuchara enérgicamente.
3. En otro recipiente tamizar juntos la harina, el polvo de hornear y la sal (yo no tengo tamiz, utilizo un colador).
4. Agregar esta mezcla de ingredientes secos a la mezcla anterior, alternando con la leche.
5. Por último agregar la vainilla.
6. Verter en una tortera aceitada y enharinada (22 cm. de diámetro ) y espolvorear con azúcar.
7. Llevar a horno caliente (no precalentado) durante aproximadamente 20 minutos o hasta que el interior esté cocido y la parte superior crocante.

Lo mejor de esta torta es que acepta muchísimas variantes: avena, manzana, azúcar rubio, semillas de amapola, naranja, limón, chocolate... Te permite lucirte con distintas versiones de una misma receta.

Cómo enfrentar los días difíciles (sólo para mamás)

Estoy convencida, todas las madres tenemos días difíciles. Me refiero a esos días en los que estamos agotadas, abrumadas, irritables, desanimadas. Todo nos agobia y nos sentimos incapaces de hacernos cargo de la casa, los niños (que parecen estar incontrolables), el trabajo, etc, etc. Exactamente así me sentí la semana pasada. Puedo decir que ha sido, no un día, sino "una semana difícil". ¿El motivo? Volver a casa y a la rutina familiar después de 10 días de vacaciones.

En este caso, la situación me tomó desprevenida y no la manejé como me hubiera gustado. Pero hay algunas estrategias que me han ayudado a sobrellevar otros días difíciles:
  • Habla con otras mamás.
    Las charlas con amigas, aunque sean telefónicas, ayudan a desconectarte y recordarte que todas las mamás tenemos días difíciles... y que son pasajeros.

  • No seas tan exigente contigo misma.
    Reduce tus tareas diarias a lo básico e imprescindible. ¿Es extremadamente necesario planchar toda esa pila de ropa? Entonces no lo hagas. Concéntrate en una tarea importante en el día. Así te asegurarás la satisfacción del logro cumplido y evitarás la frustración de las tareas pendientes. Y simplifica todas las actividades que puedas. Si no tienes ganas de cocinar, compra comida comprada (y no te preocupes, será solo por estos días).

  • Más tiempo de televisión y computadora para los niños.
    Si habitualmente tratas de restringir el tiempo que dedican los niños a ver televisión o jugar en la computadora, sería conveniente que durante estos días seas más permisiva. Déjalos que pasen más tiempo con estos juegos y videos. No te sientas culpable. Será mejor para todos; ellos estarán entretenidos y tú tendrás más tiempo para relajarte o descansar. Seguramente cuando pase la tormenta compensarán esos minutos con otras actividades.

  • Distráete haciendo algo que te guste.
    Aprovecha la siesta o los minutos de televisión para realizar cualquier actividad que te ayude a relajarte y despejar la mente: leer, meditar, hacer ejercicio, escuchar música, caminar, hacer manualidades...

  • Descansa más.
    Si no has descansado bien, tendrás menos energía para enfrentar el día. Así que lo mejor que puedes hacer es irte a la cama más temprano. Si no puedes dormir toda la noche de corrido porque tus niños aun son pequeños, aprovecha los momentos que duermen durante el día y descansa tú también.
¿Cómo enfrentas los días difíciles? ¿Tienes algún consejo?

Foto: Flickr (Guide to Beauty)

¿Usas lavandina? No cometas estos errores

En los últimos años he cambiado mis productos de limpieza tradicionales por alternativas más naturales y menos tóxicas como el vinagre, bicarbonato y aceites esenciales. Sin embargo, hay un producto que, a pesar de las advertencias, no he podido sustituir: el agua clorada (léase lavandina, lejía, agua jane, hipoclorito de sodio).

Me resulta útil para desinfectar frutas y verduras, blanquear ropas o porcelana blanca, desinfectar pisos, baños y cocinas. Aunque también he tenido alguna mala experiencia, como estropear alguna camisa, por no tener los cuidados necesarios.

Un uso inadecuado del agua clorada puede arruinar tu mejor prenda o causar desde leves irritaciones cutáneas hasta graves intoxicaciones. Para impedir estos problemas debes conocer cuáles son los errores más frecuentes que se cometen al momento de utilizarla... y evitarlos:

Error Nº1: No usar guantes de goma.

La lavandina es un producto muy corrosivo que puede provocar irritaciones cutáneas. Utiliza siempre guantes de goma para proteger tus manos.

Error Nº2: No seguir las indicaciones.

En todos los envases encontrarás las indicaciones de la cantidad que debes utilizar para cada tarea y el tiempo durante el cual debes dejar actuar el producto para una correcta desinfección. ¡Respétalas! Así no desperdiciarás nada y lograrás el efecto deseado.

Error Nº3: Mezclarla con otros productos.

La mezcla de lavandina con sustancias ácidas (como el vinagre) libera cloro, el cual es un gas muy tóxico. Mientras que si la mezclas con detergente (algo que he visto varias veces) pierde su poder desinfectante. Por lo tanto, que tu mezcla incluya solo agua y lavandina, evita agregarle cualquier otro producto.

Error Nº4: Utilizar agua caliente.

La acción bactericida del hipoclorito disminuye al aumentar la temperatura. Para una buena desinfección utiliza siempre agua fría.

Error Nº5: Emplear en ambientes cerrados.

Los vapores que produce el empleo de lavandina son irritantes para las mucosas. Asegúrate de utilizarlo en un lugar bien ventilado y nunca en ambientes cerrados.

Error Nº6: Usar en superficies o recipientes metálicos.

El hipoclorito de sodio puede ser corrosivo para los metales. Emplea siempre recipientes de plástico y no lo utilices para desinfectar objetos de metal.

Error Nº7: No prestar atención a las condiciones de almacenamiento.

El agua jane debe conservarse en su recipiente original, bien tapado y alejado del calor para asegurar su efectividad, ya que se descompone facilmente.

Por suerte, la mayoría de estas reglas las aprendí en una clase de microbiología y no por experiencia propia. ¿Utilizas lavandina para blanquear y desinfectar? ¿Has sufrido las consecuencia de alguno de estos errores?
Foto: Flickr (greencleaning)

Ideas sencillas para una casa organizada

¡Feliz Año Nuevo para todos! El 2010 fue un año en el que dediqué mucho tiempo a reorganizar la casa. Revisé todas las habitaciones, ordené casi todos los armarios, regalé lo que no usaba y reutilicé lo que pude. Fue un muy buen comienzo; pero todavía hay muchas cosas para mejorar y por hacer para disfrutar de una casa más ordenada.

¿Qué te parece comenzar el año con ideas sencillas para ahorrar tiempo y mantener la casa en orden? Estos pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia:
  • Las llaves junto a la puerta de entrada.
    Para no perder más tiempo buscando las llaves, colócalas siempre en el mismo lugar. Puede ser colgadas en un portallaves o en un mueble cercano a la puerta de entrada. Yo, para esta última opción, reutilicé un cenicero de vidrio. Allí colocamos las llaves cada vez que llegamos a casa.

  • Bloc y bolígrafos al lado del teléfono.
    ¿Quién no ha tenido que decir, mientras habla por teléfono, "Espera que busco algo para anotar"? Asegúrate de tener siempre junto al teléfono un bloc y un par de bolígrafos para tomar nota cuando sea necesario.

  • El bolso siempre en el mismo lugar.
    Puede ser un perchero, una silla, un mueble o un sofá. Pero debes acostumbrarte a colocarlo siempre en el mismo lugar, así sabrás donde encontrarlo.

  • Un pincho de escritorio.
    Es ideal para no perder papeles pequeños que tienes que conservar por algunos días. En casa nos permite mantener ordenados los recibos y facturas del mes.

  • Bloc y bolígrafo en la cocina.
    Un bloc imantado, que puedas colocar en la puerta del refrigerador, es perfecto para ir anotando lo que necesitas comprar: pimienta, aceite, arroz... Así no te olvidarás de nada.
Estas ideas son mis preferidas porque no requieren una gran inversión de tiempo ni de dinero para llevarlas a cabo. Seguramente tú también tienes estrategias para mantener tu casa organizada. ¿Quieres compartirlas?

Foto: Flickr (AmandaAhHa)